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viernes, 4 de diciembre de 2009

Chaturanga y el ajedrez

Como parte de la historia del ajedrez, vemos aquí un antiguo juego de la India: el chaturanga. El sentido de origen de las piezas y el concepto de estrategia, como un aporte a a la cultura humana a través del juego.

                                                                CHATURANGA






El chaturanga es un antiguo juego originario de la India y del cual proviene el ajedrez tal como se conoce hoy en día, así como otros juegos como el shogi, el janggi y el makruk. Las referencias más antiguas al chaturanga que existen se encuentran en el Mahabharata escrito alrededor del año 500 a. C., mientras que la versión moderna del chaturanga se ha jugado desde alrededor del año 600 de nuestra era, por lo que se cree que le considera la versión más antigua del ajedrez. El chaturanga es el antecesor directo del shatranj, que fue la forma en la que el ajedrez llegó a la Europa medieval.
Firdusi poeta persa expresa en su obra, Libro de los Reyes el origen del chaturanga donde plantea que el juego se creó debido a una polémica surgida tras una guerra de sucesión al trono entre dos hermanos. Por lo que un grupo de sabios decidió reproducir dicha batalla, colocando en un suelo de escaques de madera teca oscura y marfil blanco estatuillas que representaban: dos grupos de infantes en fila, atrás del grupo de infantes se colocaron ordenadamente, el rey, su general, dos elefantes, dos carruajes y dos caballeros con sus respectivos equinos. A cada estatuilla se le atribuyó el papel que habían jugado en la batalla y lo representaron mediante movimientos sobre las casillas así: El general no se podía mantener alejado de su rey más de una casilla, el elefante se desplazaba tres casillas verticalmente, el caballero se desplazaba tres casillas diagonalmente, los soldados de infantería se desplazaban una casilla hacia adelante.

El término chaturanga se acuñó de: chatur que significa "cuatro" y anga que significa "miembros" ó "fuerzas", es decir los cuatro miembros que integran un ejército: infantería, caballería, elefantes y carruajes.

Por lo antiguo de los escritos de Firdusi, surge la duda si fueron basados en hechos reales o no, lo que importa es que desde siglos antes de Cristo en la India se manejaba el juego que representaba una guerra en un tablero.
El chaturanga se jugaba en un tablero de 8x8, en el que las casillas eran del mismo color. Este tablero se llamaba Ashtāpada. Algunas casillas del tablero estaban marcadas, pero el significado de estas marcas aún se desconoce. Las marcas no están relacionadas con el chaturanga, pero se hacían por tradición. Algunos historiadores plantean como conjetura que el Ashtāpada se utilizara también para algún otro juego de dados, en el que las marcas tenían sentido.Del chaturanga al ajedrez
No se conocen las reglas exactas del juego, aunque algunos historiadores del ajedrez creen que eran las mismas o muy similares a las del shatranj. Existe incertidumbre respecto del movimiento del elefante, el precursor del alfil del ajedrez moderno. En la literatura antigua se describen tres movimientos diferentes:
Dos casillas en diagonal en cualquier dirección, saltando sobre una casilla, como el alfil en el shatranj. El mismo movimiento que hace el Barco en la versión a cuatro manos del chaturanga (chaturaji). Éste es probablemente el movimiento más antiguo del elefante. En el Xiangqi (ajedrez chino) el elefante tiene un movimiento similar, sólo que no puede saltar por encima de una pieza.
Una casilla hacia adelante o en diagonal hacia cualquier dirección (piénsese en las cuatro patas y la trompa del elefante). Éste es el mismo movimiento que puede hacer el General Plateado en Shogi. En Makruk (ajedrez tailandés) y Sittuyin (ajedrez birmano) el elefante mueve del mismo modo. Este movimiento fue descrito hacia el año 1030 por Biruni en su libro India.
En cualquier dirección ortogonal saltando sobre una casilla. Una pieza que se mueve igual, se llama Dabbābah en algunas variantes del ajedrez. Este movimiento fue descrito por el maestro árabe al-Adli alrededor del año 840 en una obra que no ha llegado completa hasta nosotros. (La palabra árabe dabbābah era el nombre de un artefacto de guerra que se utilizaba durante el asedio y ataque a fortificaciones protegidas por murallas y en la actualidad significa "tanque".

Al-Adli también menciona otras dos diferencias del chaturanga con el shatranj:
El ahogado suponía la victoria para quien quedaba sin movimientos. Esta regla parece bastante ilógica, aunque apareció con posterioridad en variaciones medievales del ajedrez en Inglaterra alrededor de 1600. Según otras fuentes, no existía el ahogado, lo que resulta improbable.
El jugador que desnudaba primero al rey del rival (capturaba todas las piezas excepto el rey), gana. En shatranj también se podía ganar así, con la diferencia de que si en el siguiente turno el jugador con el rey desnudo hacía lo propio con el rey adversario la partida concluía en tablas.

Del chaturanga al ajedrez

Aunque se postula que el chatarunga fue el origen del shatranj, y posteriormente éste del ajedrez, algunos investigadores creen que para que el ajedrez pudiese llegar a formarse en el juego que se conoce hoy en día, el chaturanga tuvo que fusionarse con otro juego más viejo que él, el llamado Petteia; en donde con el paso del tiempo el juego fusionado se habría transformado en el ajedrez. Este juego llegó a la India proveniente de la Grecia Antigua, debido la conquista que Alejandro Magno hizo a dicha nación alrededor del año 327 a. C. Siendo los soldados griegos los que llevaban el juego consigo y lo trasladaron al pueblo hindú. Una vez en la India, la Petteia se fusionó con el chaturanga al dejar de un lado el factor suerte e involucrar la reflexión.

La Petteia era un juego de estrategia, en vez de utilizar dados para dictaminar el movimiento de las piezas se utilizaba el pensamiento y la táctica. Se pueden apreciar jarrones griegos donde muestran a Aquiles y a Ayax el Grande jugando una partida de Petteia; también Platón en su obra La República hace referencia a dicho juego de mesa. En excavaciones arqueológicas realizadas en Troya se encontraron fragmentos de un tablero de Petteia.



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Alejandro Magno, la India y la historia del ajedrez

La historia del ajedrez, en relación al encuentro de Alejandro Magno y su ejército con los ejércitos indios.





Cuando Alejandro Magno marchó contra la India en el año 326 a.C., se le enfrentó una masa de infantería, caballería, carros y elefantes. Este tipo de ejército indio tradicional, dividido encuatro sectores, se reflejaba en las piezas utilizadas en un antiguo juego indio de tablero, el chatarunga, que significa "cuatro partes" o brazos; éste a su vez fue reemplazado por un juego reconocido ya como ajedrez hacia el año 500 de nuestra era, fecha de su primera mención escrita.


De la India no tardó en extenderse a Persia (hoy Irán) donde se hizo popular. Los persas heredaron muchos nombres y términos familiares del ajedrez. Los infantes eran piyadah o peones y el carro, hoy torre, se llamaba rukh, origen de la palabra "roque", con la que a veces se denomina la torre, así como del término "enroque". Shahmar significa "el rey está perdido" y de ahí el "jaque mate", el momento crítico en el que el rey de uno de los jugadores no puede escapar a la
captura y pierde la partida. El "jaque mate" evoca los antiguos usos de la guerra, cuando un rey capturado, por el que se podía pedir rescate, valía más que muerto. En el siglo VII de nuestra era, el imperio persa sucumbió ante el Islam y el ajedrez viajó con las conquistas islámicas desde España, y más tarde por toda Europa Occidental, hasta las puertas de Constantinopla, de donde los vikingos lo llevarían al lejano norte.

Las leyendas acerca del ajedrez son ricas y variadas; como la famosa historia de Alfonso VI, rey de Castilla y León que en 1087 sitió la ciudad mora de Sevilla, cuyo rey Al Mutamid, en su afán de salvarla, ofreció al sitiador un magnífico juego de ajedrez de ébano y sándalo y lo desafió a una partida; el que ganara conservaría el tablero y las piezas; al perdedor habría de concederle un deseo. Alfonso fue derrotado y aunque se quedó con el juego, tuvo que acceder al deseo del rey moro, que no fue otro sino que levantase el sitio.

Este juego fue considerado, durante siglos una excelente prueba de carácter. Las historias abundan en reyes que otorgan o niegan la mano de su hija según se comporta el pretendiente en el tablero.

Durante el siglo VI, la reina (conocida originalmente como el ministro, consejero o visir) se convirtió en la pieza más poderosa del tablero y el ajedrez adquirió la forma que le aplicamos actualmente.

El Ajedrez tiene muchos puntos de contacto con la ciencia y con el arte. Como todo aspecto científico tiene sus leyes y estas son las leyes del juego de posición establecidas por Steinitz a mediados del Siglo XIX, estas
reglas tienen una gran similitud con las establecidas para la planeación estratégica de los negocios desde varios puntos de vista. La palabra estrategia etimológicamente deriva del vocablo strategos que inicialmente se refería a un nombramiento del general en jefe del ejercito. Más tarde pasó a significar "el arte del general". Y ya en tiempos de Alejandro de Macedonia (330 a.C.) el término hacia referencia a la habilidad para aplicar la fuerza, vencer al enemigo y crear un sistema unificado de gobierno global.

En el mismo origen del ajedrez, existe esa gran similitud con el concepto militar, el origen del juego se remonta, según la leyenda, a las lejanas tierras de la India hace muchísimos años. Se trata del juego inventado por Lahur Sissa para lograr que el Rey de la Peia de Taligana, saliera de la profunda tristeza en que se encontraba por la pérdida de su hijo Adjamir en el campo de batalla. El juego contenía la idea de dos ejércitos, donde los peones representaban la infantería, los caballos la caballería, las torres elefantes de guerra y los alfiles, los visires del rey, la reina representaba el espíritu del pueblo y el rey por último, como el soberano cuya pérdida representaba la derrota. El Rey, de nombre Iadava, quedó tan satisfecho con el juego que le concedió a su inventor el regalo que él pidiera, es conocida la anécdota de que pidió un grano de trigo por la primer casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, dieciséis por la cuarta y así en progresión geométrica hasta llegar a la número sesenta y cuatro. El Rey que en principio aceptó, pronto se dio cuenta que ni con toda la producción de trigo del mundo podría cumplir lo prometido.

El astuto inventor elevó al Rey de tal obligación y le hizo ver que no debía prometer sin cerciorarse de poder cumplir, el Rey
que aceptó el valor de la enseñanza, nombro a Sissa Visir del Reino.



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Origen del ajedrez. La leyenda

El origen del juego de ajedrez está ligado a la leyenda, y entre ellas, podemos destacar la del joven Lahur Sissa. La famosa leyenda de los granos de trigo por cada casilla de ajedrez. El joven que prefirió ser primer ministro y no ser rico.








Este personaje era un pobre y modesto brahmán (miembro de una casta sacerdotal indú que reconoce a Brahma como su Dios) que vivió hace muchos siglos en la provincia de Taligana, al norte de la India.
En aquellas lejanas tierras gobernaba un magnánimo Rey llamado Iadava. Cierto día las huestes del aventurero Varangul invadieron el reino, desatándose una cruenta guerra. Iadava, que era un excelente estratega, derrotó a sus enemigos en los campos de Dacsina, pero en la lucha perdió a su hijo, el príncipe Adjamir.

Este incidente lo abatió profundamente y se pasó los días siguientes encerrado en Palacio reproduciendo, en una gran caja de arena, las alternativas del combate donde perdió al único heredero de la dinastía.

Los sacerdotes elevaban sus plegarias y de todas partes llegaban obsequios y diversiones para tratar de sacar al rey de su aflicción; mas todo parecía en vano.

Algún tiempo después, un inesperado visitante llegó al Palacio solicitando una audiencia con el Rey. Al interrogársele sobre el motivo de su petición, el joven se identificó como Lahur Sissa y dijo que había viajado para entregarle a Su Majestad un modesto presente que lo sacaría de su tristeza, le brindaría distracción y abriría en su corazón grandes alegrías.



Sissa explicó al rey Iadava, a los visires y cortesanos las reglas del juego. Era un gran tablero cuadrado dividido en 64 casillas. Sobre él se colocaban dos series de piezas, unas blancas y otras negras. Las formas de las figuras se repetían simétricamente y había reglas curiosas para moverlas.

Iadava quedó impresionado por el ingenio de Sissa y le ofreció una bolsa llena de oro o un arca repleta de joyas o palacios o tierras... pero Lahur "sólo" le pidió granos de trigo:

Un grano por la primera casilla del tablero, 2 por la segunda, 4 por la tercera, 8 por la cuarta, y así doblando sucesivamente hasta la última casilla.

Al oir la petición de Sissa todos rieron, Iadava aunque extrañado, llamó a los algebristas de su corte para que hicieran el cálculo del nº de granos que debía entregar al brahmán. Cuando éstos hicieron el cálculo quedaron sorprendidos...¿Sabes por qué? ¿Has hecho los cálculos?


Al cabo de algunas horas los algebristas más hábiles del reino le informaron al Soberano que se necesitarían:

18.446.744.073.709.551.615 granos de trigo!! (más de 18 trillones de granos)

Concluyeron los algebristas y geómetras más sabios, que la cantidad de trigo que debe entregarse a Lahur Sissa equivalía a una montaña que teniendo como base la ciudad de Taligana, fuese 100 veces más alta que el Himalaya. La India entera, sembrados todos sus campos y destruídas todas sus ciudades, no bastaría para producir durante un siglo la cantidad de granos calculada.



El Rey y su Corte quedaron estupefactos ante los cálculos estimados. Por primera vez el Soberano de Taligana se veía en la imposibilidad de cumplir una promesa. Acto seguido, Sissa renunció públicamente a su pedido y llamó la atención del Monarca con estas palabras:

- Los hombres más precavidos eluden, no sólo la apariencia engañosa de los números, sino también la falsa modestia de los ambiciosos (...). Infeliz de aquel que toma sobre sus hombros los compromisos de honor por una deuda cuya magnitud no puede valorar por sus propios medios. Más previsor es el que mucho pondera y poco promete.

Estas inesperadas y sabias palabras quedaron profundamente grabadas en el espíritu del Rey. Olvidando la montaña de trigo que, sin querer, prometiera al joven brahmán, lo nombró su Primer Ministro. Cuenta la leyenda que Sissa orientó a su Rey con sabios y prudentes consejos y, distrayéndolo con ingeniosas partidas de ajedrez, prestó los más grandes servicios a su pueblo.




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