Para maestros y padres que enseñan y niños que aprenden. Para formadores de niños y jóvenes. Ajedrez cooperativo y no sólo competitivo para desarrollar un pensamiento estratégico y construir una Nación.
Objetivos curriculares que guían la enseñanza del ajedrez en las escuelas. Guía para los docentes
EL JUEGO ES PENSAR
Que los escolares, a través del aprendizaje del ajedrez sistemático y programado descubran sus habilidades intelectuales.
Que aprendan a transferir habilidades adquiridas en el juego a todos los dominios en que se encuadren sus progresos y motivaciones.
Que encuentren, en el método de estudio del juego, las enseñanzas de conductas que, a veces, faltan en el desarrollo curricular de las escuelas.
Que enmarquen la operatoria del ajedrez en actitudes similares en otros vocabularios como el de las matemáticas o de la lengua, complementándola con la rica propuesta de juegos de valor en la solución de problemas.
Que el pensamiento lateral, la memoria visual, la deducción o el pensamiento analógico sean conductas habituales frente a la resolución de problemas.
Que aprendan a obtener serenidad en sus decisiones y respuestas más claras frente a cada situación particular en sus vida
Que aprendan a organizar torneos, ocupando distintos roles y aprendiendo a trabajar en equipo.
Que conozcan chicos de otros lugares y aprendan a competir y fraternizar con espíritu deportivo.
Que aprendan y enseñen ajedrez en forma cooperativa.
Jugar contra sí mismo al ajedrez ayuda a desarrollar la capacidad de prever las jugadas del oponente.
Cuando un niño juega contra sí mismo no está haciendo otra cosa que divertirse solo, usando su imaginación, inventando personajes y situaciones. Es algo normal en su vida. Todos pasamos por esa experiencia . Al jugar ajedrez contra sí mismo se produce un cambio; uno debe colocarse en la mente de otro oponente que juega contra mí. No es divertido jugar mal por el otro. Por lo tanto, para hacer divertido el juego yo debo jugar bien por mí y por el oponente. Debo buscar las mejores jugadas para cada uno y por lo tanto voy aprendiendo a pensar por mí y por el contrincante. Es una forma de desarrollar mi capacidad de análisis y poder hacer una estrategia en el ajedrez. Si también voy aprendiendo a copiar las partidas, y a analizar cual fue la jugada clave que cambió el resultado, quiere decir que he crecido como jugador de ajedrez.
AHORA A DIVERTIRSE UN POCO MIRANDO ESTE VIDEO
Video divertido sobre una partida contra sí mismo, proponiéndolo luego como enseñanza para niños, para que aprendan a ver la partida desde el lugar del otro.Propuesta del ajedrez cooperativo donde se aprende a jugar junto con otros.
Video de Youtube. Se agradece el aporte de los autores.
Dedico el análisis de este video a todos los que alguna vez han jugado contra sí mismos. Es imposible,creo, no tomar partido por un color y por lo tanto hay que tener cuidado con que no nos pase lo mismo que a los personajes del video.
La única forma de superar este problema, es formar un club cooperativo de ajedrez como el nuestro, en donde ganar no es el único valor. También tiene valor aprender y enseñar. Y más valor tiene aún, si logro que el otro juegue mejor que hasta ahora. Si logro esto, significa que yo me he desarrollado mucho en el tema de ajedrez cooperativo, llegando a ser superior a mi rival, aunque pierda, aunque eso, no siempre es tan fácil, porque si el otro lo hace conmigo, significa que es superior a mí.
Por último, como aprendizaje propongo un método para jugar contra sí mismo, y propongo enseñárselo a los niños. El método consiste que al practicar esto, el niño se dé cuenta de pensar el punto de vista del otro, y así desarrolle no solo su propia capacidad de jugar al ajedrez, sino también la capacidad de analizar la partida desde la mente y la posición del otro. Practicando esto adquirirá este aspecto formativo esencial.
Aquí va un video de ajedrez animado, en donde ves los movimientos y podés disfrutar de la partida de piezas en plastilina. Conveniente para que los niños fijen la función de las piezas y los movimientos, y les quede grabado en su memoria. Sirve para enseñarle a chicos muy chicos el juego de ajedrez.